Actividad Integradora: Redacción del borrador de la crónica
Pedro
Arnulfo Remigio Olivares
Universidad
de Guadalajara
Proyecto
I
Asesor:
Cristian Uribe Zermeño
Pedro
Arnulfo Remigio Olivares
Periodismo
Digital
Universidad
de Guadalajara
Ptrolivaresαhotmail.com
Entre la Esperanza del sueño americano y
la realidad de la frontera
Sentado en el borde de una de las jardineras, al pie de
una palmera, en el malecón de playas de Tijuana, Absorto en sus pensamientos,
con la mirada perdida en el horizonte; Carlos es
parte del segundo grupo de migrantes, procedentes de Centroamérica. Son
350 personas que han arribado a la ciudad
de Tijuana. Esta ciudad es la cuarta
más poblada de la República mexicana, Por cierto también figura
coincidentemente como la quinta ciudad más violenta del mundo.
“Me enteré por una llamada
telefónica” dice Carlos, Supe que iba a salir una caravana, que sería segura; al menos podríamos evitar las extorsiones de
las autoridades y la violencia del crimen organizado al cruzar México.
En
Honduras han quedado mi esposa y mis dos
niñas. Justo hoy se cumple un mes de que
salimos de San Pedro Sula. Fue el 13 de
Octubre aun de madrugada. No había de otra. La violencia que se vive en Honduras
es insoportable. Hay muy pocas fuentes de trabajo; Pero más que todo Ser joven
es prácticamente un delito. Las Maras quieren reclutarte y si no aceptas tu
vida corre peligro. A pesar de los datos
alentadores o maquillados de las
autoridades, la verdad es que Honduras
sigue siendo un país sumamente violento.
La
verdad es que nadie nos obligó a venir. Nadie nos dio dinero. Nos organizamos
solos, perseguimos el sueño americano. Deseamos una vida mejor; Por eso estamos
acá.
Al
parecer Carlos ignora lo que diferentes medios dicen respecto a quién financia
la caravana de migrantes.
Destacando George Soros Multimillonario,
que podría ser el patrocinador de la
caravana de migrantes. Los verdaderos intereses políticos y económicos
permanecen aun en la incertidumbre.
Con
un dejo de cansancio Carlos explica: El recorrido ha sido parte a pie y en parte de a “Jalón” hemos
recorrido el camino con la bendición de Dios y la ayuda de la buena gente, dice Carlos mientras da un
bocado al taco que sostiene en su mano.
En
Guatemala fuimos apoyados de una manera excepcional, al igual que en Chiapas.
Nos dieron comida y artículos de higiene
personal. La policía Federal mexicana nos custodió en el camino. Pero eso fue
lo de menos, lo más difícil está por delante mientras señala la valla que
separa a México de Estados Unidos.
Sabemos que el presidente Donald Trump ha amenazado a nuestro País de retirarle
las ayudas. Dice que no nos dejará pasar pero la última palabra la tiene Dios.
El
cruce a México lo hice por el río, recuerda Carlos, mientras su rostro cambia
de expresión, al explicar el porqué tuvieron que derrumbar las vallas en la
frontera. Nos Engañaron aclara. Las autoridades mexicanas nos prometieron paso
libre; Pero pidieron que pasaran primero las mujeres y los niños; al entrar en
territorio mexicano subían a las personas en Autobuses con el propósito de
deportarlos. Cuando los esposos y padres
se percataron de lo que estaba sucediendo se desesperaron y fue así como
estalló la violencia. Otros decidimos tirarnos al rio para cruzar.
Nuestro
cruce por Chiapas fue muy socorrido, la gente nos dio mucho apoyo. Las jornadas de caminata fueron de 18
y 25 Km por día y donde se pudo pedimos “aventón”, en camionetas o
camiones de carga. Cabe mencionar que
aparte de los deportados desde este punto, centenares de personas decidieron
retornar a honduras, desanimados por los obstáculos.
Arribamos
a la Ciudad de México después de
23 días de travesía; cuando llegamos estaba lloviendo afortunadamente un
matrimonio nos apoyó para llegar a la deportiva, concretamente al Auditorio
Jesús Martínez Palillo. En este lugar nos dieron comida, atención médica.
Fuimos tratados excelente en este lugar.
Después
de algunos días de estancia el 09 de
noviembre, nos pusimos en marcha. Muy temprano, a las 5:00 A.M. “El grupo tomó el Metro en las
inmediaciones de Ciudad Deportiva para llegar a Cuatro Caminos y después
caminar por Periférico Norte hacia la Autopista México-Querétaro”.
Nuestra estancia en la Ciudad de Guadalajara fue breve, aprovecho para
agradecer al pueblo de Mexico por su apoyo.
“La gente me trató muy bien, más que la pura verdad, tuve mucha suerte, no
tengo nada de qué quejarme, Diosito me
ha ayudado”. Después de Guadalajara
seguimos nuestro camino hacia Nayarit; Nos ayudaron con camiones. Este
tramo es donde pasamos hambre por que los choferes recibieron orden de casi no
parar, por ello aguantamos más hambre. Hoy llegamos a Tijuana. Es increíble
hemos recorrido más de 4,300 KM.
Ha sido
difícil nuestro camino, dice Carlos mientras señala sus pies visiblemente
afectados por el recorrido. Hay cansancio, mucho cansancio, Pero falta lo más
difícil reflexiona e insiste con la
mirada hacia la frontera Norte que luce resguardada por agentes de la patrulla
fronteriza y por elementos del Ejército Estadounidense.
Hay
esperanza pero es innegable el enorme desafío que representa el paso hacia los
Estados Unidos. Nadie sabe lo que podría durar el proceso de asilo. La
respuesta parece distante; a veces se
aviva y por momentos se diluye “acá” estamos, veremos qué pasa”. Y mientras el
sol se pierde en el horizonte del Océano Pacifico, la esperanza de una vida mejor se confronta con la apabullante realidad de lo desconocido y la innegable verdad de las barreras de la indiferencia y el
prejuicio racial.


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